Calles con su nombre, cruces y medallas varias al mérito, la distinción de "amigo del nabo", carnet de socio de honor del Real Madrid... incluso ha sido nombrado marqués por Su Majestad el Rey. Todo esto ha conseguido Vicente del Bosque desde que España se impuso este verano en el Mundial celebrado en Sudáfrica. Bueno, esto y una especie de "inmunidad diplomática" que prohíbe a nadie en la prensa española criticar lo más mínimo a su persona o el juego del equipo que dirige.
Del Bosque es una figura mitificada desde hace años por amplios sectores del madridismo. Ex-jugador de una de las épocas en las que el club forjó su carácter, su trabajo en la cantera merengue resultó del agrado de presidentes y aficionados. Era un buen conocedor de las categorías inferiores y si me dan a elegir entre la ruinosa gestión actual de "La Fábrica" (hace años que no damos un jugador que no sea un pechofrío), pese a la última racha positiva de resultados del Castilla, me quedo con su etapa. Entonces sacamos poco de allí, pero algo sacamos.
Hasta ahí, poco que objetar.
Don Vicente se hizo cargo del primer equipo del Real Madrid en la convulsa temporada 1999/2000, en principio, al igual que ocasiones anteriores, de forma temporal tras la destitución de John Benjamin Toshack. Las cosas le salieron a pedir de boca al salmantino, que pese a no poder evitar el desastre en liga (5º puesto), dirigió al equipo en la consecución de su 8ª Copa de Europa, tras imponerse por 3-0 al Valencia en París.
A partir de entonces, lo que ya conocemos todos: 3 temporadas más al frente de nuestro equipo, en las que la llegada de Florentino Pérez trasladó al club a una nueva dimensión. El Madrid volvió a ser el referente mundial y en él jugaron los mejores jugadores del momento: Figo, Zidane, Roberto Carlos, el mejor Raúl, un Casillas que apuntaba maneras... dos Ligas, una Copa de Europa (la mejor que yo le he visto al Real Madrid en todos estos años) y dos Supercopas (una de España y otra de Europa) se añadieron al palmarés del técnico.
Todo el mundo alababa el gran papel secundario de Del Bosque, su capacidad para gestionar un vestuario con tanta estrella, pero la realidad fue distinta. El Madrid puso a su disposición uno de las mejores plantillas de su historia, quizás la más brillante tras la de las 5 Copas de Europa seguidas que lideró Di Stéfano, pero Vicente fue incapaz de lograr que consiguiera dos grandes títulos (no ya el triplete) en la misma temporada. Para el potencial que teníamos, a mi se me supo a poco lo logrado. Desde las páginas de los periódicos se añora esa etapa pero nadie recuerda ya la eliminación de la Copa en primera ronda a manos del Toledo en 2001, la pérdida de la Copa Intercontinental de 2000 ante Boca o la dolorosa derrota en la final de la Copa del Rey en nuestro propio estadio el día de nuestro Centenario ante el Deportivo. Por no hablar de algunos partidos ligueros en los que, francamente, no se dio la talla ante rivales de mucho menor calado.
Del Bosque es una figura mitificada desde hace años por amplios sectores del madridismo. Ex-jugador de una de las épocas en las que el club forjó su carácter, su trabajo en la cantera merengue resultó del agrado de presidentes y aficionados. Era un buen conocedor de las categorías inferiores y si me dan a elegir entre la ruinosa gestión actual de "La Fábrica" (hace años que no damos un jugador que no sea un pechofrío), pese a la última racha positiva de resultados del Castilla, me quedo con su etapa. Entonces sacamos poco de allí, pero algo sacamos.
Hasta ahí, poco que objetar.
Don Vicente se hizo cargo del primer equipo del Real Madrid en la convulsa temporada 1999/2000, en principio, al igual que ocasiones anteriores, de forma temporal tras la destitución de John Benjamin Toshack. Las cosas le salieron a pedir de boca al salmantino, que pese a no poder evitar el desastre en liga (5º puesto), dirigió al equipo en la consecución de su 8ª Copa de Europa, tras imponerse por 3-0 al Valencia en París.
A partir de entonces, lo que ya conocemos todos: 3 temporadas más al frente de nuestro equipo, en las que la llegada de Florentino Pérez trasladó al club a una nueva dimensión. El Madrid volvió a ser el referente mundial y en él jugaron los mejores jugadores del momento: Figo, Zidane, Roberto Carlos, el mejor Raúl, un Casillas que apuntaba maneras... dos Ligas, una Copa de Europa (la mejor que yo le he visto al Real Madrid en todos estos años) y dos Supercopas (una de España y otra de Europa) se añadieron al palmarés del técnico.
Todo el mundo alababa el gran papel secundario de Del Bosque, su capacidad para gestionar un vestuario con tanta estrella, pero la realidad fue distinta. El Madrid puso a su disposición uno de las mejores plantillas de su historia, quizás la más brillante tras la de las 5 Copas de Europa seguidas que lideró Di Stéfano, pero Vicente fue incapaz de lograr que consiguiera dos grandes títulos (no ya el triplete) en la misma temporada. Para el potencial que teníamos, a mi se me supo a poco lo logrado. Desde las páginas de los periódicos se añora esa etapa pero nadie recuerda ya la eliminación de la Copa en primera ronda a manos del Toledo en 2001, la pérdida de la Copa Intercontinental de 2000 ante Boca o la dolorosa derrota en la final de la Copa del Rey en nuestro propio estadio el día de nuestro Centenario ante el Deportivo. Por no hablar de algunos partidos ligueros en los que, francamente, no se dio la talla ante rivales de mucho menor calado.
Eso fue lo que motivó a Florentino a deshacerse de él en 2003. El trabajo no había sido del todo malo, pero hacía falta buscar a alguien que llevara al Real a una nueva etapa en la que fuera todavía más serio. La idea era buena, pero la ejecución fue nefasta. A la elección del señor que repartía los petos en el Manchester para el banquillo se le unió una plantilla descompensada, que encima llegó sin fuerzas al tramo final de la temporada, y se fue todo al traste. Y los años posteriores, un poco más de lo mismo.
Los medios, amiguísima de Del Bosque por su tendencia a dar entrevistas para tenerlos contentos y evitar que en los momentos duros se atacase a su figura, disfrutaron como un gorrino en un lodazal recriminándole a Florentino el supuesto error. Del fracaso del compañero Vicente en su primera aventura como entrenador alejado del abrigo de la gran teta blanca, que se saldó con un prematuro despido en el Besiktas turco, ni una palabra.
¿Se atrevió alguien a decir que sin los mejores jugadores del planeta a sus órdenes, Sir Vicente del Bosque no era tan buen técnico? ¿alguien reparó en que Luis Aragonés dejó en sus manos en 2008 un equipo formado por la mejor generación de futbolistas que ha dado España en muchísimos años? Todos conocemos la respuesta.
El juego de España en el Mundial distó bastante de la rapidez de combinación y ataque mostrada en la Eurocopa de Austria y Suiza, fue bastante más lento y ramplón. Yo celebré como el que más que el equipo nacional de mi país ganara el título de la manera que fuera (bastantes decepciones me había llevado ya), pero a la vez no entiendo como se ha hecho de esa Selección bandera de un estilo de juego de toque y verticalidad que no se manifestó en casi ningún momento del campeonato.
Esta incapacidad para ver los defectos del marqués, un mal muy arraigado por desgracia en este país, acabará perjudicando al equipo. La ausencia de crítica constructiva hace tender al relajamiento general y nos encontraremos el día menos pensado con un batacazo importante. De hecho solo hay que ver lo que está costándole a España encontrar motivación en sus partidos posteriores a la victoria mundialista. Aunque si los seleccionados miran al banquillo y con 4-1 en contra ven a un tipo "tranquilo" incrustado en su asiento en vez de alguien que se mueva y dé órdenes...
Los medios, amiguísima de Del Bosque por su tendencia a dar entrevistas para tenerlos contentos y evitar que en los momentos duros se atacase a su figura, disfrutaron como un gorrino en un lodazal recriminándole a Florentino el supuesto error. Del fracaso del compañero Vicente en su primera aventura como entrenador alejado del abrigo de la gran teta blanca, que se saldó con un prematuro despido en el Besiktas turco, ni una palabra.
¿Se atrevió alguien a decir que sin los mejores jugadores del planeta a sus órdenes, Sir Vicente del Bosque no era tan buen técnico? ¿alguien reparó en que Luis Aragonés dejó en sus manos en 2008 un equipo formado por la mejor generación de futbolistas que ha dado España en muchísimos años? Todos conocemos la respuesta.
El juego de España en el Mundial distó bastante de la rapidez de combinación y ataque mostrada en la Eurocopa de Austria y Suiza, fue bastante más lento y ramplón. Yo celebré como el que más que el equipo nacional de mi país ganara el título de la manera que fuera (bastantes decepciones me había llevado ya), pero a la vez no entiendo como se ha hecho de esa Selección bandera de un estilo de juego de toque y verticalidad que no se manifestó en casi ningún momento del campeonato.
Esta incapacidad para ver los defectos del marqués, un mal muy arraigado por desgracia en este país, acabará perjudicando al equipo. La ausencia de crítica constructiva hace tender al relajamiento general y nos encontraremos el día menos pensado con un batacazo importante. De hecho solo hay que ver lo que está costándole a España encontrar motivación en sus partidos posteriores a la victoria mundialista. Aunque si los seleccionados miran al banquillo y con 4-1 en contra ven a un tipo "tranquilo" incrustado en su asiento en vez de alguien que se mueva y dé órdenes...


