jueves, 3 de marzo de 2011

Gente con la piel muy fina

Como tanto le gusta a la prensa deportiva española, la comparecencia que ayer realizó ante los medios José Mourinho les proporcionó un buen manojo de titulares que descontextualizar y tergiversar a sus anchas. Y es que si por ellos fuera, Mourinho, en lugar de defender al Real Madrid y a sí mismo, se debería quedar sentado mientras cualquier mindundi se atreve a faltarle el respeto a la institución para la que trabaja y a su persona.

Ayer Mourinho llamó "hipócrita" a un periodista, utilizando el adjetivo que mejor ha definido esa profesión en nuestro país en décadas, y éste le devolvió el "insulto" (si es que se puede llamar así a una verdad tan grande como la que dijo el portugués), pese a que el técnico madridista se disculpó hasta en tres ocasiones. Otros periodistas, que atizan con saña y motivos poco justificados al astro portugués, se extrañan luego de que el luso no les conceda entrevistas o que en los turnos de intervención tengan preferencia profesionales menos tendenciosos.

Por si fuera poco, y como se intenta hacer cada vez que el Madrid se enfrenta a cualquier equipo, por pequeño que sea, desde los rotativos madrileños se ha intentado caldear el ambiente con el fantasma de la prepotencia y contribuir a que el equipo blanco se gane enemistades en sus futuras salidas, porque desgraciadamente en España lo que dicen Marca o As aún es considerado como la verdad absoluta y puesto oficialmente en boca del Real Madrid Club de Fútbol... Esta vez ha sido a cuenta del infausto Pellegrini, al que creíamos olvidado para el madridismo tras su mediocre papel el año pasado, que volvió a alegar que él consiguió el récord de puntos con la historia del club, pedir que lo recibieran no menos que como a un héroe y bla, bla, bla... de los fracasos en Copa y Champions ni una palabra, como dijo Mou, que se limitó a poner al chileno en su sitió recordándole que después dejar el Real Madrid el único equipo que le llamo fue el Málaga (y después de media temporada sin trabajo), mientras que si él decidiera marcharse hoy mismo del banquillo blanco tendría una larga lista de grandes de Europa tras él. y no acabaría en el equipo de la Costa del Sol. Una verdad como un templo.

Pero amigos, los medios saben muy bien por donde cortar y que transmitir y se apresuraron a gritar a los cuatros vientos que Mou había faltado gravemente no ya al Málaga CF o los malaguistas, no... ¡a la provincia entera! Y como no, en un triste reflejo de lo que esta nación es hoy en día, no tardaron en salir altos capitostes a mostrar su indignación en busca de un poco de populismo que les permitiera arañar unos votos. El presidente de la diputación malagueña, el socialista (no podía ser de otro partido...) Pendón, investigado por su supuesta participación en tramas de corrupción, se apresuró a calificar al de Setúbal como "payaso". Pero a ver... ¿ha dicho alguna mentira Mou? ¿Es que a caso se debe ofender el Málaga y su provincia entera porque alguien diga puntualmente en una frase que ni siquiera habla del club en sí, que no es un grande de Europa? Cualquiera diría que están aburridos de jugar competiciones continentales en La Rosaleda.

En fin lo que queda muy claro es que en el entorno del club hay gente con muy mala fe, que busca la polémica por encima de todo y la encuentra porque la parcialidad de los medios en los últimos tiempos ha abonado el terreno para que cualquier mínima chispa encienda la llama del antimadridismo. Queda claro que independientemente de lo que hagamos, esa antipatía va a existir, así que sigamos nuestro camino con firmeza y sin reparar en las víctimas que dejemos en el camino. El resultado será el mismo.

Del partido de esta noche solo decir que es uno más de esos que da pereza jugar, pero no creo que haya excesivos problemas para sacarlo adelante. Me parece que todos nos damos cuenta de cual es nuestra verdadera batalla...

martes, 1 de marzo de 2011

¿Se desteñirá la firma de Ricardo?

A parte de algunos complementos que ya os he ido enseñando a lo largo de las entradas anteriores, como buen aficionado madridista poseo también una pequeña colección de tesoros relacionados con el club blanco que conservo con mucho cariño y espero legar a mi futura descendencia, que me encargaré de que no se desvíe del buen camino y siga la senda merengue al igual que su padre.

Entre todos estos pedacitos de historia del Real Madrid (ya os enseñaré alguno más otro día) destaca la zamarra que podéis ver en la imagen. Se trata de la camiseta oficial de la temporada 2007/2008, aquella en la que ganamos la Liga con Bernd Schuster al mando y nuestros eternos rivales se vieron obligados a hacernos el pasillo de campeones en el partido jugado contra ellos en nuestro estadio. A la espalda tiene el dorsal 17 y el nombre de Van Nistelrooy, uno de los hombres clave de aquel éxito y uno de los delanteros que mejor recuerdo ha dejado en los últimos años en la casa blanca, al menos a mí. La prenda, de inusual manga larga y con un diseño en el cuello que en su día no me gustó y sigue sin hacerme tilín, recuperaba tras muchos años el color morado en las equipaciones del Madrid.

La principal peculiaridad de esta camiseta es que está autografiada por la totalidad de los componentes de la plantilla del año siguiente, en el que llegaron las tres grandes estrellas llamados a liderar este nuevo proyecto de Florentino: Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema. La conseguí gracias a la mediación de una importante peña madridista de la provincia de Barcelona que tiene muy buena relación con el club y tras proporcionarles una camiseta (bueno, como no podía desplazarme hasta la capital para elegir mi modelo favorito, opté por darles el dinero y dejarles escoger a ellos). Mi obsesión por evitar cualquier tipo de mancha que pudiese obligar a lavar la pieza y perder tan históricas firmas me ha hecho no haberla estrenado y guardarla en mi cajón de camisetas a la espera de encontrarle un marco y un sitio adecuado para exhibirla con orgullo. Como diría el ex presidente Aznar con acento tejano, estamous trabahando en ellou.

Me refería antes a la tripleta formada por los actuales dorsales 7, 8 y 9 del Real Madrid. Por el momento, el único que parece estar cumpliendo con creces (yo diría que hasta de sobras) su trabajo es Cristiano. Es el único capaz de echarse al equipo a la espalda cuando las cosas van mal, uno de los pocos a los que la presión no afecta ni lo más mínimo y su principal defecto es el exigirse demasiado, ya ves tú. Es uno de esos jugadores cuya entrega te hace pagar con gusto 75 eurazos por sentarte en el gallinero del Bernabéu.

Benzema ha sido muy criticado, pero ha mostrado dos caras, una en la que le afectaban mucho todas las críticas y otra en la que es capaz de sobreponerse a todo y marcar goles decisivos como ante Sevilla y Lyon. El principal error que veo no es suyo, es un fallo de como entendemos el jugador. Estábamos convencidos cuando llegó que fichábamos a un tío de 30 goles por año y no. No se trata de un delantero centro, es más alguien destinado a jugar por detrás del punta de referencia, a asociarse con él y formar una buena dupla que le permita marcar 18-20 goles en un año bueno. Por ello el fichaje de Adebayor, un nueve puro, no tiene que relegarle obligatoriamente al banquillo. Son futbolistas compatibles sobre el césped. Y con todo, la falta de actitud de Karim en algunos momentos la puede subsanar a medida que gane confianza (que lo hará) y edad, que no nos damos cuenta de que hemos fichado a una joven promesa que tiene mucho futuro por delante. El Manchester United en eso es un ejemplo, tiene experiencia en dejar ir haciéndose a jóvenes valores internacionales en sus filas hasta 3 y 4 temporadas, hasta que explotan. Es lo que pasó con Cristiano, sin ir más lejos. Benzema de red devil sería un peligro en ciernes para la Europa futbolística. Nosotros no tenemos paciencia.

Y en cuanto a Kaká... ay, Kaká. Reconozco que me ilusionó muchísimo su fichaje, lo había visto hacer maravillas en aquella Copa de Europa que ganó con el Milan y era un futbolista que me encantaba. ¡Un brasileño con la elegancia y el porte de una gran figura europea! ¿Podía haber mejor combinación? Pero fueron pasando los partidos y poco a poco nos dimos cuenta de que la chispa de Ricardo de blanco no era la misma que la que tenía de rossonero. Alguna buena tarde ha tenido, como aquel derbi madrileño en el Calderón en el que le clavó un golazo al Atlético colocándola desde la fontal, pero las lesiones fueron apagando al religioso "atleta de Cristo". A muchos madridistas nos disgustó su interés por jugar el Mundial aún no encontrándose en condiciones, lo que le dejó en el dique seco hasta principios de 2011. Desde entonces he de decir que ese espíritu protector que tenía con Kaká ha menguado bastante y si se le tiene que criticar soy el primero. Pero aún me duele. Su precio (eso hay que amortizarlo) y la tristeza que me produce que un grande como él se pueda ir de aquí sin triunfar me hacen desear que podamos ver su mejor versión vestido de blanco, al menos antes de que llegue algún jeque árabe o potentado ruso para llevárselo por una millonada a final de temporada.

A Ricardito le toca espabilar, de lo contrario estoy seguro que a la firma que tengo en mi camiseta, que ocupa la parte central de la misma, le empezará a pasar algo parecido a lo que le sucedía a uno de los personajes de Regreso al futuro. Cuando se modificaba el pasado éste comenzaba a desaparecer, puesto que sus padres no se conocían y el nunca llegaba a nacer. El autógrafo de Kaká ya está un poco más clarito que el resto, en sus botas está que no se borre del todo por no estar al nivel necesario para formar parte del Olimpo madridista de mi colección de tesoros.

lunes, 28 de febrero de 2011

Frío, frío

Cada vez queda menos para despedirnos del general invierno, ese que tanto daño hace al fútbol en lo referido a lo que rodea al terreno de juego y que demuestra quienes son los que de verdad están hechos de otra pasta, aquellos jugadores y aficionados cuyo amor por este deporte lo resiste todo. No en vano es en invierno cuando se curten los equipos que han de llegar con las espadas afiladas al último tramo de la temporada. Pero también el ambiente en las gradas es, lógicamente, más frío. En verano resulta mucho más bonito echar un vistazo al público y ver a la mayoría ataviados con la camiseta de su equipo que en invierno, cuando los chaquetones oscuros pueblan los estadios y todo se apaga un poco.

También es cierto que ahí entran en juego un complemento para hinchas difícil de ver en otra época del año: el gorro de lana. Se convierte en algo fundamental, sobretodo con estos horarios intempestivos que nos programa la televisión, siempre tan preocupada por el bienestar de quienes pagan su entrada a los campos. Quien no me crea, que pruebe a planatrse en el Bernabéu un sábado de invierno a las 10 de la noche, a ver si resiste sin que se le congele el cerebro. Yo desde que lo probé en un Real Madrid - Zaragoza disputado en enero, no me separo de él de noviembre a marzo (incluso si no voy al estadio, y mira que yo antes era muy reacio a ponerme cosas de estas en la cabeza). A parte de conservar mejor el calor corporal (un 30% del mismo se escapa por la cabeza), podemos dar un toque alegre entre tanto abrigo y seguir luciendo los colores de nuestro equipo.

Hablaba unas líneas más arriba de la televisión y sus horarios y fechas, tema que está recientemente de actualidad tras las quejas de José Mourinho por el escaso descanso entre partidos del que dispone el Real Madrid respecto a otros equipos. No nos tenemos que llevar a engaño, el dinero de Mediapro y Prisa (pese a los recientes problemas financieros de ambas corporaciones) es el que lleva manteniendo el tinglado en el fútbol español desde que surgieron las plataformas digitales a finales de los 90, y por lo tanto es lógico que exijan su cuota de poder sobre la asignación de las fechas de los partidos. Pero no es de recibo que mientras en otros países los equipos con compromisos europeos puedan adelantar sus partidos o pasarlos a otras fechas, nosotros dispongamos de menos tiempo para reponernos. Y sí, eso importa porque nosotros somos un equipo humano y no sospechosamente sobrenatural como otros. A nosotros nos cuesta, como a casi todo el mundo, jugar 60 partidos por temporada y acabarlos corriendo a tope en el minuto 90 como hacen algunos. Un día habría que investigar si en España lo único que llevaba un aliño especial era el solomillo de Contador.

Volviendo a las televisiones, hay que coger la sartén por el mango de una vez. Si pagan tanto dinero es porque el producto lo vale y en este caso el producto es el Real Madrid, más de 100 años de historia repleta de triunfos y millones de seguidores en todo el mundo. Que no nos tomen el pelo: sin los partidos del Madrid, ni Gol TV ni Canal + Liga valen NADA. Para eso haría falta una política de comunicación fuerte, capaz de mostrarnos como un club serio y dispuesto a defender sus intereses, dejar a un lado el señorío mal entendido que habitualmente practicamos y empezar a pensar en lo que más nos favorece. ¿Por oscuros intereses no acceden a nuestras peticiones? Nos llevamos nuestros partidos a cualquier operador internacional con ganas de establecerse en España y listos. Os asombraría comprobar el tirón que tiene el club blanco en mercados como el hispanoamericano, el asiático e incluso el árabe, por mucha Qatar Foundation que haya por en medio. Seguro que no salíamos perdiendo. Y si nos quieren boicotear, que nos boicoteen si les queda dinero para hacerlo cuando los madridistas se hayan cambiado de canal para ver los partidos. Con el Madrid, tonterías las justas.

domingo, 27 de febrero de 2011

No nos va

Foto: Eleconomista.es

En la construcción de un equipo ganador tiene especial incidencia el plano psicológico, y tras lo visto ayer y ante Mallorca, Levante, Almería u Osasuna, Mourinho tiene bastante todavía por delante bastante trabajo en ese aspecto de su preparación.

Tras el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey frente al Murcia, en el que empatamos a 0, más de uno instó a no menos que sacar los tanques por la Castellana. Ese tipo de madridismo impaciente y que pide cortar cabezas a la mínima es el que menos necesita el equipo en estos momentos. De acuerdo, ese partido frente a un Segunda B se tenía que haber ganado cómodamente, pero yo sólo invito a hacer una reflexión: si a nosotros los aficionados, que únicamente tenemos que ponernos frente a una pantalla o desplazarnos al campo, ya nos daba pereza un partido tan intrascendente (contando con una vuelta en el Bernabéu dónde se decidiría todo), ¿cómo podemos esperar que no caiga en la desgana un jugador que se tiene que pasar 90 minutos corriendo ante un rival hipermotivado y cuya única arma son las patadas?

La pájara de ayer (pese a que en el último tramo del encuentro se vivió un auténtico asedio del Real Madrid a la portería coruñesa, tiros al palo incluidos) no tuvo nada que ver con la relajación tras conseguir el 0-1 en Gerland. Dejando a un lado el nivel de cada una de las competiciones, en Copa de Europa dio la impresión de que el equipo saboreó demasiado el momento, que se gustó en exceso tras haber conseguido el objetivo de hacer un buen trabajo fuera de casa. Esto ya pasó ante el Milan en San Siro, dónde tras bailar a los italianos desplegando el mejor juego de la temporada, acabamos empatando en el último suspiro y gracias. Pero lo sucedido ante el Deportivo y otros equipos modestos es diferente, se trata de que "no nos va "ese trabajo extra de afrontar al 100% estos partidos en los que hay más a perder que a ganar. ¿Preocupante? Sí y no. Sí porque a un madridista jamás le gusta perder puntos, sea en Old Trafford o en el Ciudad de Valencia. Y no porque si alguien sabe como motivar a sus jugadores ese es Mou. Durante la primera mitad de la temporada se consiguió durante muchas jornadas, justo antes de que la acumulación de partidos y un calendario desastroso (doy la razón al portugués, no sé si habrá conspiración o no, pero es curioso que nunca podamos optar a ese día de descanso extra al que otros parecen abonados). Cuando volvamos por nuestros fueros y seamos fiables cual reloj suizo lejos de Chamartín, será un claro indicador de que el plato que tiene como ingredientes a los jugadores de nuestra plantilla es ya una auténtica delicatessen.

jueves, 24 de febrero de 2011

Te cambio a Redondo por Mijatovic...


De pequeñito, todo futbolero que se precie ha sentido alguna vez ese cosquilleo en el interior al llegar un día de verano al quiosco y comprobar que ya podíamos empezar una nueva colección de cromos con la fotos de los jugadores de todos los equipos de la Liga. Aún recuerdo el primer que álbum que casi completé, el de Panini de la temporada 97/98. Si, había aquel servicio para conseguir los cromos que te faltaban por correo, pero eso era como hacer trampa y lo dejé para el año siguiente (jamás he acabado una colección). La gracia era vivir el momento, como en todo lo que rodea el fútbol. El intervalo de tiempo entre que te comprabas el álbum y dejaban de vender los cromos. Tenerlos todos de golpe no tenía emoción. La ilusión de pedirle 35 pesetas a tu madre para ir corriendo a por un sobre de cromos, el cambiarlos con los amigos en la calle y en el recreo y el día que completabas las dos páginas dedicadas al Real Madrid, eso era lo que contaba. Los jugadores blancos eran de los más difíciles de conseguir, y ya no digamos las principales estrellas, por aquella época gente como el primer Raúl (no el que se arrastró las últimas temporadas con el 7 a la espalda), Pedja Mijatovic, Davor Suker o Roberto Carlos.

No sé si hoy día, en plena era de las nuevas tecnologías, los niños seguirán interesándose por esos adhesivos con unos tíos impresos, pero yo guardo muy buen recuerdo de aquellas colecciones.

En nuestro país hay tanta tradición en cuanto a colecciones de cromos se refiere que incluso a los fichajes que hacen los clubes se les suele denominar "intercambio de cromos". Este verano, después de la revolución vivida con la llegada de gente como Cristiano, Kaká y Benzema a la plantilla, el Real Madrid apostó por comprar algunos cromos para hacer equipo (como por ejemplo el experimentado Ricardo Carvalho) y otros destinados a permanecer en las páginas del álbum merengue durante muchos años, entre los que yo destacaría al alemán Mesut Özil al que se le percibe una visión de juego privilegiada que le asegurará un futuro brillante (y lo que es mejor, vestido de blanco) y al argentino Ángel Di María, pura destreza técnica y derroche físico. A la que El Fideo gane un poco de músculo estaremos hablando de uno de los jugadores más determinantes del panorama internacional. Sami Khedira, cuyo rol en el campo es ya de por sí más oscuro, está teniendo una adaptación un pelín más lenta, pero ya ha demostrado en algunas fases de la temporada que ganando confianza y experiencia puede lograr hacerse un hueco en un centro del campo tan complicado como el del equipo de Concha Espina.

En materia de nuevas incorporaciones también han habido algunos errores que se vienen repitiendo desde hace algunas campañas. Mientras existe una sobredosis de mediapuntas, el equipo carece de un delantero centro puro. Ni Higuaín ni Benzema, pese a su capacidad goleadora, son nueves clásicos, gente de área que vive por y para el gol. Eso ha abocado al club a hacer caso a las demandas de José Mourinho y hacerse con los servicios de Emmanuelle Adebayor en el mercado de invierno, que de momento está cuajando buenas actuaciones y quien sabe si podría acabar dejando su estatus de cedido para ser un miembro de pleno derecho de la plantilla madridista. Otra carencia la encontramos en el centro del campo. Si nos falta Alonso, andamos como pollo sin cabeza por el terreno de jugo, ya que ni Gago, ni Granero (aunque este último si lo intentase opino que estaría capacitado para pelear por estar ahí) dan las garantías suficientes para volver a ser el terror de Europa. El último de los fallos que veo en la elaboración de la plantilla es el lateral derecho. Vista la nula inteligencia táctica de Ramos y los numerosos despistes que comete, no creo que sea el ideal para el puesto. Su sitio está de central suplente o lejos del Bernabéu. A Arbeloa, que lo está supliendo con nota en algunos momentos, le faltan cualidades ofensivas, hay que esperar algo más de un puesto clave para el Real Madrid y cualquier equipo. El internacional brasileño Maicon hubiese sido una buena alternativa este verano, ahora por motivos de edad me inclinaría más por la búsqueda de algún talento emergente.

Todo esto no quiere decir que el equipo sea débil ni mucho menos, al contrario. Tal y como dice nuestro técnico, no somos un producto acabado, por lo que esto son solo una sugerencias para pulirlo cuando se tenga la ocasión.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La caverna y otros inventos

Foto: Corazonblanco.com

Desde hace unos años se viene calificando en Cataluña, sobretodo desde el entorno del Barcelona, a los medios de comunicación madrileños como moradores de una caverna anclada en el pasado a la que escuece todo lo que tenga que ver con la capital catalana. En lo político poco tengo que decir, no es el lugar, quizás solo que se tiende a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio (dar un repaso a algunos medios de por aquí es un dolor, la imparcialidad brilla por su ausencia). Pero en lo futbolístico sí. No es con ánimo de polemizar ni atacar a ningún otro equipo, sino de dejar las cosas claras.

Los medios de Madrid son MADRILEÑOS, NO FORZOSAMENTE MADRIDISTAS. Lo único que les preocupa verdaderamente es que la gente los compre/siga y si para ello tienen que hacer que las aguas anden revueltas en el Bernabéu, lo harán. Es las épocas de crisis del equipo blanco es cuando más periódicos se venden, cuando más se escuchan los programas nocturnos de radio, cuando más programas de deportes se ven en televisión. Al destapar Marca el pastel de las malas prácticas de Calderón y obligar a éste a dejar el cargo, el rotativo de la capital registró una de sus mejores semanas en cuanto a ventas. Lejos de tener ningún interés en el bien del Real Madrid, el objetivo era tener una historia atractiva que presentar al público para hacer negocio.

Puntualmente, sabedores de que la mayoría de los que los compran son hinchas merengues, desde estos medios se ataca a los rivales del Madrid, del mismo modo que el dictador de una república bananera de tanto en tanto tiene alguna medida de gracia con el pueblo para evitar que este se vuelva contra él. Muchas veces estas polémicas son creadas por personajes que son auténticas caricaturas y dejan por los suelos la imagen del madridista medio en el imaginario popular. Un ejemplo claro es Tomás Roncero y secuaces suyos como Toñín "El Torero", un tipo que se disfraza par ir al campo y ni siquiera es periodista.

Hablando de todo esto me viene a la mente una historia de 2008 ó 2009, cuando el holandés Arjen Robben todavía jugaba en el Real Madrid. En los deportes de Cuatro (los populares "Manolos") hicieron una encuesta en la calle, consistente en ir paseando un retrato del citado futbolista por los aledaños del coliseo blanco y preguntarle a la gente los años que le echaban. La selección de los entrevistados fue echa a mala idea y se notaba claramente que pocos entendían de fútbol y mucho menos sabían quien era Robben. La media de edad que salió entre todas las respuestas superaba con creces los 40 años, cuando el delantero tenía por entonces a lo sumo 24 o 25 años. Se podría pensar que es simplemente algo curioso, pero menos si se tiene en cuenta que Arjen tuvo que superar un cáncer de testículos en 2004. Todos conocemos lo agresivos que son esos tratamientos con la piel y el cabello del paciente. No me creo para nada que ningún miembro de la redacción del programa (dirigido entre otros por el periodista y aficionado del Atlético de Madrid Manolo Lama) conociese este pequeño dato y instase a sus compañeros a frenarse un poquito.

Si esta gente que no tiene ningún tipo de escrúpulos para hacer broma a costa del Madrid es del mismo equipo que yo, que venga Dios y lo vea. Justificar a ambos lados

martes, 22 de febrero de 2011

Fútbol de verdad

Foto: As.com

Al periodismo deportivo nacional se le suele llenar la boca repitiendo año tras año que en España tenemos "la mejor liga del mundo". Nada más lejos de la realidad. Al igual que muchos otros sectores de nuestro país, la industria del fútbol ha padecido el desgobierno de unos diregentes acomodados y carentes de la visión comercial necesaria para sacarle el máximo partido posible a un producto tan atractivo. A día de hoy la clasificación es un fiel reflejo: los equipos que han sabido vender su marca y hacerla valer lideran la tabla mientras que el resto mira de lejos y mendiga ganancias a televisiones e instituciones autonómicas y locales. Ni en Escocia con Celtic y Rangers, vamos.

Todo esto viene a colación del partido de 1/8 de la Copa de Europa disputado esta noche entre el Olympique de Lyon y el Real Madrid. Acostumbrados a dejarnos puntos en la competición doméstica únicamente cuando la desgana nos puede, vibrar un poco con fútbol de verdad es de agradecer. Por mucho que digan, el salto de calidad entre el nivel de nuestro campeonato nacional y el de la Champions League es enorme: para hacernos una idea, un equipo mediocre como el Schalke 04 consiguió arañarle un empate de Mestalla al otrora poderoso Valencia. Escuadras potentes como el Madrid notan ese cambio fuera y tienen que ajustarse mental y físicamente al ritmo que imponen equipos que serán mejores o peores, pero que están acostumbrados al éxito en sus países y no se dan por vencidos con facilidad.

Hoy esto se ha podido percibir con bastante claridad. Si hubiese sido un partido de Liga ante un equipo sin aspiraciones europeas, el Real no habría tenido problemas para llevarse los tres puntos con el nivel de juego más pausado que ha empezado a imponer tras el 0-1. Pero amigos, en Europa no existe rival pequeño y cualquier error se paga caro.

Aún así, no se puede calificar el partido como malo, un empate fuera de casa en eliminatoria continental siempre es positivo. Además, el juego y la constancia demostrada durante buena parte de la segunda mitad, que desembocaron en el gol de Karim Benzema, mostraron un equipo sólido que iba a la idea. Tras el tanto se cambió el chip, se pasó al "modo liga" y ello nos costó el empate... nada que siguiendo la línea de trabajo de la temporada no podamos solventar en el Bernabéu. Las maldiciones y las barreras psicológicas residen únicamente en la mente de uno.

La imagen del partido sin duda estuvo fuera del terreno de juego. Al anotar el tanto Benzema, a Florentino Pérez le pudo su madridismo y no pudo evitar levantarse a celebrarlo en el palco, tal y como habría hecho cualquiera de nosotros. Y es que el fichaje del jugador francés fue una apuesta personal del presidente, que guardaba una gran amistad con el delantero desde su etapa juvenil , cuando no dudó en ir personalmente a entregarle a su casa una camiseta del Real Madrid firmada por Ronaldo (el que se retiró esta pasada semana) a petición del presidente del equipo en el que se crió, el Lyon.